España fue la gran protagonista del Mundial de Sudáfrica 2010. Y no era para menos: el equipo dirigido por Vicente del Bosque logró su primera y única estrella practicando un fútbol sensacional. Pero detrás de aquella gloriosa campaña de La Roja se esconden decenas de historias que ya forman parte eterna de la competición. Algunas, hay que admitirlo, son realmente amargas.
Una de ellas ocurrió en el Uruguay-Ghana de cuartos de final. El partido no solo entregó un billete a semifinales y rompió un sueño nacional, sino que dejó una cicatriz imborrable en la historia de los Mundiales, una que todavía perdura.
Johannesburgo fue testigo del sueño de Ghana de convertirse en la selección africana que llegara más lejos en un Mundial. Por entonces, aún faltaban 12 años para que Marruecos alcanzara la semifinal en Qatar 2022, y ese honor parecía reservado al equipo liderado por Asamoah Gyan, entre otros grandes futbolistas.
Ghana se marchó al descanso con un 0-1 a favor gracias a un disparo lejano de Sulley Muntari, un ‘petardazo’ desde 40 metros que se benefició de los impredecibles efectos del mítico balón Jabulani. Diego Forlán, uno de los MVP de aquella edición, respondió en el segundo tiempo con otro golazo, esta vez de falta directa. Con el 1-1, el partido se fue al tiempo extra.
El empate se mantuvo hasta el último suspiro. El marcador señalaba el minuto 120 cuando Ghana, la última esperanza de África, encontró en una falta lateral la oportunidad de evitar los penaltis y hacer historia. El balón cayó al área, hubo un rebote, caos… y entonces apareció Luis Suárez. No como delantero, sino como último guardián. Con la pelota a punto de cruzar la línea de gol, el uruguayo, pícaro y valiente, la detuvo con la mano.
El balón no entró, pero el árbitro no se dejó engañar: roja directa y penalti. Mientras Suárez abandonaba el campo llorando, el destino del partido se concentraba en once metros. Frente al balón, Gyan, estrella de Ghana. En la portería, Muslera.
Gyan tomó airé, disparó… y el balón golpeó el larguero. Suárez, que se negó a marcharse a los vestuarios, estalló de alegría. Lo celebró como un gol histórico. Más, de hecho. Había mantenido viva a su selección y, lo más doloroso para Ghana, había destruido el sueño de la semifinal antes de empezar la tanda de penaltis.
Un récord que nadie quiere
Además, con ese penalti fallado, Gyan firmaba un registro histórico poco deseado: el de los jugadores con más penaltis fallados en la historia de los Mundiales. El ghanés falló en 2006 ante la República Checa y ahora contra Uruguay. Un récord que en 2022 igualó Messi, quien falló ante Islandia en Rusia 2018 y frente a Polonia en Qatar 2022.
Aun así, Gyan no se escondió: pidió lanzar el primero para Ghana en la tanda y la clavó por la escuadra. Lamentablemente, sus compañeros Mensah y Adiyiah no pudieron superar a Muslera, y Uruguay se quedó con el pase a semifinales.
Los golazos de Muntari y Forlán, la mano de Suárez y su expulsión, el travesaño de Gyan, la tanda que premió a Uruguay… A veces, el fútbol se decide en apenas unos gestos. En Sudáfrica 2010, fueron una mano prohibida y un larguero en el último suspiro, que ya forman parte de la historia del deporte. Pero no lo olviden: solo fallan quienes se atreven a intentarlo. Gyan se atrevió.